Con-Ciencia

Hacia una búsqueda humanizada y amorosa de los desaparecidos

Reflexiones sobre la Guía de búsqueda de personas desaparecidas con enfoque en la verdad y la justicia.


Por Carolina Corral *

“La mayoría de los casos de desaparición que se reportan son ausencias voluntarias”, dijo el fiscal de Morelos Uriel Carmona Gándara a principios de febrero de 2019. También pidió no generar psicosis sobre los secuestros y desapariciones de mujeres, a pesar de que la entidad cerró 2018 con 352 casos de mujeres desaparecidas, 100 más que en 2017.

¿Dónde están todas ellas y todos ellos? La de Israel Hernández Torres, encontrado en la fosa de Tetelcingo, no es ausencia voluntaria. Viridiana Morales, Mireya Montiel, Ángel Saúl Muñoz Pérez, Diana Melissa Vega Ramos, Juan Manuel López Villa, Ivette Melissa Flores Ramos, Armando Garduño Mateos, Juan Carlos Reza Garduño, Miguel Ángel Tinajero, son algunos de los desaparecidos morelenses que están ausentes y no por voluntad propia.

En este contexto, la de una transición política en México donde el tema de la desaparición forzada parece más bien una continuación, o peor aún, el inicio de la negación de los desaparecidos, surge la Guía de búsqueda de personas desaparecidas con enfoque en la verdad y la justicia elaborada por el Grupo de Investigación en Antropología Social y Forense, un equipo de científicas y científicos sociales que busca comprender el fenómeno de la violencia, especialmente la desaparición de personas en el contexto reciente mexicano.

Presentación de la Guía de búsqueda de personas desaparecidas. Foto: GIASF

La guía reafirma que quienes tenemos que estar al pendiente de la búsqueda somos la sociedad civil. La búsqueda entendida como una acción, como el buscar con nuestros pies y manos, nuestros picos y palas, y también como la acción de exigir que el gobierno busque porque es su trabajo y porque éste desató la violencia al iniciar la “guerra contra el narco”.

Esta publicación del GIASF representa el esfuerzo de la academia y la investigación que sale a la calle para recopilar una variedad de saberes, sistematizarlos y compartirlos. Es resultado de una investigación activa, desde la sociedad y para la sociedad. Ante la crisis humanitaria que vive México, los investigadores no pueden quedarse detrás de un escritorio.

Es frecuente sentirse sola en los caminos del buscar a un desaparecido, en el proceso de tratar de aprender y entender qué es una desaparición, cómo se reporta, qué se debe hacer, a qué tenemos derechos. Estoy segura que todas y todos de manera solitaria hemos tenido que descifrar lenguajes legales, términos forenses, nuestros derechos.

A veces nos da vergüenza preguntar sobre el lenguaje de lo legal, los tecnicismos del derecho, de los Ministerios Públicos y las Fiscalías, de la burocracia. Se nos olvida que tenemos derecho a preguntar, a saber qué hacer.

Agradezco al GIASF por hacer un esfuerzo de sistematización de varios saberes que muchos hemos tenido que ordenar en nuestra cabeza en solitario y aprender en el camino. Saberes que hemos acumulado en colectivo, a través de la experiencia de familiares de desaparecidos, acompañantes, ciudadanía, periodistas, forenses, psicólogos, antropólogas, etcétera.

El manual ayudará a familias que apenas se integran a los procesos de búsqueda a empaparse más rápidamente sobre sus derechos; a no perder el tiempo aprendiendo y a usar ese tiempo más efectivamente para buscar; a que ya no haya más “tiene que esperar 72 horas para considerarlo como una desaparición”, “seguramente se fue con el novio”, “usted no puede participar porque no es experta”.  

Es de celebrar que las colegas de GIASF no hayan elaborado un manual de procedimientos fríos y solamente técnicos, sino que hagan énfasis en una búsqueda humanizada, amorosa y  colectiva; que acentúen el buscar acompañadas y acompañados y que los familiares en búsqueda merecen respeto. “Estas pedagogías de la búsqueda no tratan de una didáctica cerrada o de fórmulas que institucionalicen”, apunta un colega sobre las pedagogías de búsqueda con la Guía.

Espero que la Guía de búsqueda, junto con otros esfuerzos de sistematizar el conocimiento, como “La Guía del buen brigadista” que se elaboró para la Cuarta brigada, sean el inicio de muchas más sistematizaciones de los saberes necesarios para buscar, encontrar, conocer la verdad y llegar a la justicia.

Que la Guía también sea el inicio de sistematizar otras búsquedas, por ejemplo, la búsqueda en vida. Regresando a Casa Morelos, uno de los colectivos de familiares en búsqueda del Estado de Morelos, nos ha enseñado que debemos sistematizar el proceso de la búsqueda en vida. A partir de conocer los testimonios de las sobrevivientes de trata y de las sobrevivientes de intentos de secuestro, empezamos a dimensionar el tamaño de la industria de la trata al que estamos expuestas las mujeres y de la que debemos rescatar en vida a muchas de ellas. También acabamos de conocer, a partir del artículo “Los desaparecidos que están vivos”,  la dura realidad de la esclavitud a la que algunos desaparecidos han sido sometidos.

Quiero cerrar estas reflexiones honrando la fuerza femenina que sustenta el camino del buscar, una fuerza indispensable en este proceso histórico y nacional de búsqueda de desaparecidos. Somos en su mayoría mujeres familiares de desaparecidos las que emprenden la búsqueda. Son mis colegas mujeres investigadoras las que hicieron este manual. Hagamos familia, seamos fuertes juntas, busquemos acompañadas.


*Posdoctorante de CIESAS-Colectiva Hermanas en la Sombra, colaboradora del GIASF.

*El Grupo de Investigaciones en Antropología Social y Forense (GIASF) es un equipo interdisciplinario comprometido con la producción de conocimiento social y políticamente relevante en torno a la desaparición forzada de personas en México. En esta columna, Con-ciencia, participan miembros del Comité Investigador y estudiantes asociados a los proyectos del Grupo (Ver más: www.giasf.org

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