Compartencia

Ejercicio para no olvidar: Más de 72 preguntas a 9 años de la masacre de San Fernando

Preguntarse por qué a 9 años, México sigue siendo un país que asesina y que desaparece migrantes, es necesario.

Por Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (FJEDD)*

Le proponemos un ejercicio. Al final de este texto hay 72 nombres o casi, faltan 9 que aún no  conocemos. Véalos, lea atentamente uno por uno, y luego intente transcribirlos todos en una hoja, del tamaño y forma que quiera, utilice la pluma o lápiz que desee. Mientras escribe, trate de ponerle rostro a los nombres, pregúntese: ¿Quién es esta persona? ¿Es diferente a mi? ¿Va o viene de algún lado? ¿Dónde y cómo está su familia? ¿Por qué está en esta lista que estoy transcribiendo? No deje de sentir-pensar mientras escribe. Es imprescindible poner atención a lo que le pase por la cabeza, el estómago, las rodillas, los hombros… Abórdelo con curiosidad, con un “¿por qué?” sincero. Hacerse preguntas es un arranque obligatorio para pensar conjuntamente. Uno tiene que preguntarse muchas cosas.

Preguntarse por qué en México, hace 9 años, 72 personas migrantes fueron secuestradas y asesinadas en una bodega, en San Fernando, Tamaulipas, es necesario.

Preguntarse por qué 72 personas salieron de sus hogares, de sus países y decidieron arriesgar la vida, la que finalmente les fue arrebatada, es necesario.

Preguntarse por qué y quiénes los asesinaron, por qué a 9 años de la masacre no hay ninguna persona sentenciada, ningún responsable estatal o particular, es necesario.

Preguntarse por qué después de 9 años, aún existen 9 personas sin nombre, sin identidad, por qué aparecen como “migrante no identificado” en las listas, es necesario. 

Preguntarse quién les busca, cuándo podremos nombrarles, es necesario.

Preguntarse por qué hay familias en Guatemala y Brasil, que aún hoy tienen duda sobre si el cuerpo que recibieron es el de su ser querido, es necesario.

Preguntarse por qué sus países y México no se han tocado el corazón para darles una respuesta, una certeza, es necesario.

Preguntarse por qué México, de entre los más de 43 mil nombres de personas que oficialmente son desaparecidas, sólo se tiene un registro de 384 personas extranjeras, es necesario.

Preguntarse por qué, en dónde están y quién está buscando a los migrantes secuestrados de camiones en febrero y marzo de este 2019, es necesario.

Preguntarse por qué en México, en 2019, policías asesinaron en Saltillo a Marco Tulio Perdomo Guzmán, migrante hondureño, frente a su hija, es necesario.

Preguntarse por qué México firmó un acuerdo migratorio con EUA para frenar la migración y nos dice que la migración es un problema de seguridad nacional, cuando debe ser un derecho humano, es necesario.

Preguntarse por qué el gobierno federal utiliza a la Guardia Nacional para deportar a quienes buscan refugio, es necesario.

Preguntarse por qué México decidió ser el muro de Estados Unidos, es necesario.

Preguntarse por qué a 9 años, México sigue siendo un país que asesina y que desaparece migrantes, es necesario.

Preguntarse qué es justicia, verdad, reparación y cuándo llegará para los más de 72 migrantes asesinados y desaparecidos en México, es sumamente necesario.

Los Jaivas allá por 1972, cantaban por primera vez: “¿Para qué vivir tan separados, si la Tierra nos quiere juntar? Si este mundo es uno y para todos”. Lo que nos hace pensar en porqué, como dice Judith Butler, hay vidas que merecen ser lloradas y otras que no y, a su vez, nos hace preguntarnos: ¿Cómo construimos una memoria para ellas y ellos, para más de 72? ¿Cómo hacemos para entender que todos y todas somos habitantes de este mismo planeta? ¿Cuándo comprenderemos que la gente no se pierde, que no se escapa por la estratósfera? ¿Por qué, para qué y quién inventó las fronteras?

La ansiedad es profunda, porque las necesidades son muchas: sentir un dolor ajeno, examinarse, hacer presente a quien no está –no por qué no quiso, sino porque nos lo arrebataron–, nombrar, habitar nuestros sentires, habitar la memoria. En un país donde ser migrante, no importa la nacionalidad, es sinónimo de ser vulnerable, moneda de cambio para las autoridades y la economía, es necesario volver a contar hasta 43, hasta 49, hasta 72, más de 72… volver a escribir una y otra vez los nombres, mientras nos hacemos preguntas y más preguntas entre nosotros y, especialmente, hacemos preguntas a quiénes eran y son los responsables, a quienes debieron cuidar la vida y no lo hicieron.

¿Hasta cuándo habitaremos en esta tierra llenos de dolor, rotos?

Imagen: Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho

José Ángel Flores, Robin Estuardo Zuñiga Mijangos, Josué Gilberto Flores Garcia, Jorge Alberto Osorto Sevilla, Migrante sin identificar, Alfredo Crisostomo Garcia, Ankitkumar Bharatbhai Patel, Migrante sin identificar, Milton Mateo Alvarado Villanueva, Sebas Ramos Oliva Romero, Eris Raúl Hernández, Gelder Lisardo Boche Cante, Carlos Alberto Valle Lazo, Wilmer Antonio Velazquez Martinez, Heredis Ayala Muñoz, Jorge Alberto Salgado Bustillo, José Ángel Flores, Pedro Antonio Rubio Garcia, Migrante sin identificar, Juliard Aires Fernandes, Herminio Cardoso Dos Santos, Migrante sin identificar, Gilmar Augusto Morales Castillo, Hermelindo Maquin Huertas, Richard Pineda Lacan, Miguel Ángel Cárcamo Ávila, Migrante sin identificar, Sabas Napoleon Lopez Sánchez, Cantalicio Barahona Vargas, Willian Geovany Cortes Benites, Francisco Antonio Blanco Cueva, Migrante sin identificar, Jorge Francisco Mercar Velazquez, Vicente Medina Lozano, Telmo Leonidas  Yupa Chimborazo, José Francisco Garcia Hernández, Rosa Amelia Panza Quilli, María Magdalena Alonso Rivera, Mayra Izabel Cifuentes Pineda, Nancy Mariela Pineda Lacan, Natane Amaral Silva, Tomasa Maritza Arteaga Jacome, Yedmy Victoria Castro, Migrante sin identificar, Eldismar Junior Faustino Da Silva, Eva Nohemi Hernandez Cerrato, Glenda Yaneira Medrano Solorzano, Migrante sin identificar, Elvia F. Psochoa Masaquiza, Maria Magdalena Tipantaxi Tubon, Migrante sin identificar, José David Giron Martinez, Santos Enrique Agustin Hernandez, Karen Jeannette Escobar Luna, Adolfo Armando Fraile Vega, Henry Francisco Serrano, Julian Sánchez Benites, Cristian Andres Caguana Campos, Byron Mauricio Berduo Agustin, Luis Alberto Portillo Cameros, Luis Humberto Álvarez Contreras, Joan Adolfo Chirinos Padilla, Junior Vacilio Espinoza Valerio, Carlos Alejandro Mejia Espinoza, Wilmer Gerardo Nuñez Posadas, Bryan Ariel Garcia Ferrera, Migrante Sin Identificar, Misael Castro Bardales, José Yovani Hernandez Gonzalez, Pedro Antonio Franco Peña, Efrain Pineda Morales, Armando Perez Nieto y +de72


La Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho es una organización no gubernamental creada en 2011 con sede en la Ciudad de México, con representantes en Honduras, El Salvador y Guatemala. Nuestro trabajo se guía por los principios de no discriminación y dignidad de todos los seres humanos, así como por la defensa de la portabilidad de derechos de las personas, independientemente del país donde se encuentren.

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