A donde van los desaparecidos

El caso de la exhumación e identificación de las personas desaparecidas y sepultadas en los cementerios del sur de Texas

Xavier Oliveras/ COLEF
marzo 24, 2025
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Otras miradas a las desapariciones en las fronteras de México (IV)

Xavier Oliveras González*

El caso del sur de Texas nos ofrece un ejemplo de los obstáculos en la recuperación e identificación de las personas migrantes desaparecidas, y de cómo la sociedad civil suple al Estado en aquellas tareas. A lo largo de la ruta migratoria que de América central y México lleva a Estados Unidos, han desaparecido una cantidad inmensa, aunque imprecisa, de personas migrantes. En el sur de Texas, los restos de la mayoría de las personas desaparecidas no se recuperan nunca y, en los pocos casos en los que son recuperados, la identificación se enfrenta a muchos obstáculos y los restos acaban siendo sepultados, no siempre de la forma más adecuada.

Entre los distintos factores que explican tanto la no identificación como la mala praxis en la sepultura, destaca la falta de voluntad política de los Estados, tanto de los países de origen como los de tránsito y destino. Ante la inacción gubernamental, la cooperación entre las organizaciones de familias de personas desaparecidas, organizaciones humanitarias y grupos de investigación forense  resulta clave tanto para localizar e identificar como para forzar a los estados a establecer y modificar sus políticas públicas. Como se mostrará más adelante, mientras unas tienen los recursos y capacidad para denunciar a Estados Unidos ante instancias internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), otras disponen del conocimiento, recursos y capacidad técnica para exhumar y analizar restos humanos.

Contexto: muerte y desaparición en el monte del sur de Texas

Desde los años 1990, la política fronteriza y migratoria de Estados Unidos en su perímetro sur con México se ha desplegado a través de una estrategia conocida como “prevention through deterrence” (prevención mediante disuasión). Como indica de forma clara esta denominación, su objetivo consiste en prevenir la migración no autorizada y el narcotráfico, a través de disuadir a las personas de cruzar el límite fronterizo. Por ejemplo, haciendo visibles los obstáculos para un posible cruce.

Esta estrategia se fundamenta en la localización geográfica estratégica  de los recursos materiales de la agencia fronteriza de Estados Unidos (US Costums & Border Protection, CBP) sobre el límite fronterizo. El despliegue incluye agentes y vehículos de la patrulla fronteriza (U.S. Border Patrol, BP), infraestructura fronteriza (el muro) y tecnología de vigilancia y monitoreo (videocámaras, iluminación y sensores de movimiento). La localización en el límite cumple una doble función: de un lado, los agentes de la BP pueden ver y vigilar a las personas que se acercan desde el lado mexicano y, del otro, las personas migrantes ven los dispositivos de la CBP. La combinación de ambas funciones debía llevar a la disuasión. 

Sin embargo, este objetivo no se logra. Los dispositivos de la CBP no se distribuyen uniformemente a lo largo de todo el límite, sino que básicamente se concentran  en los sectores urbanos y más poblados de la frontera (es decir, en las rutas migratorias tradicionales). A causa de esta distribución heterogénea, la estrategia de “prevención mediante disuasión” provoca un efecto embudo, consistente en la redirección de los flujos migratorios hacia los lugares con un menor despliegue de la CBP. Es decir, los menos vigilados. Estos lugares coinciden con los más alejados de las rutas migratorias tradicionales, que son más remotos, y que implican mayores riesgos para la vida humana. 

Esa redirección obliga a las personas migrantes a cruzar la frontera e internarse en Estados Unidos a través de terrenos ante los cuales los cuerpos humanos son vulnerables. Este es el caso, por ejemplo, del río Bravo, cuyo cauce marca el límite entre México y Texas. A menudo los migrantes se ven empujados a cruzarlo a nado o apoyándose con cuerdas y colchones inflables, exponiéndose a la corriente, remolinos y a su profundidad. Esta depende de los lugares, pero suele ser superior a la altura del cuerpo, de forma que los pies no se apoyan en el lecho del río. La consecuencia extrema del cruce por el río es la muerte y desaparición de personas por ahogo, succión y arrastre aguas abajo. 

La estrategia de “prevención mediante disuasión” se complementa con el despliegue de una segunda línea de operativos de la BP: los puntos de revisión en las carreteras que, desde el límite de Estados Unidos con México, se dirigen hacia el norte; es decir, hacia el interior de Estados Unidos. Se trata de una línea de puntos de revisión que se extiende en una franja paralela al límite fronterizo y de 100 millas de ancho, cuyo objetivo es la detección y detención de personas migrantes. 

En este caso, a diferencia del efecto embudo provocado en el límite fronterizo, los puntos de revisión obligan a los migrantes a intentar esquivarlos, alejándose de las carreteras y rodeándolos a pie a través de las áreas rurales y hábitats naturales. Con esto me refiero a que, en el caso del sur de Texas, el terreno dominante es el matorral tamaulipeco, una formación arbustiva y arbórea densa, espinosa y baja de clima semiárido. Este terreno se caracteriza por temperaturas tórridas en verano y gélidas en invierno, la aridez y la ausencia de fuentes de agua potable, ante las cuales, de nuevo, los cuerpos humanos son vulnerables. Precisamente, por la vulnerabilidad humana a esas características, la CBP calificó el terreno como “hostil” [1]. La consecuencia directa de esa “hostilidad” en los cuerpos y vidas migrantes han sido las afectaciones a su salud. Así, en medio del matorral tamaulipeco del sur de Texas, muchas personas acaban perdiéndose y muriendo por deshidratación, insolación o hipotermia.

Se desconoce la cantidad exacta de personas que han muerto bajo esas circunstancias, pero sirve de indicador el número de cadáveres que la BP reporta haber localizado: 7,505 durante el periodo entre 1998 y 2022 [2]. El condado de Brooks, en el sur de Texas, es uno donde se han localizado más personas muertas. Entre enero 2009 y abril 2017 se encontraron más de 550 cadáveres, con un máximo de 129 solo en 2012 [3]. La causa del elevado número de personas migrantes muertas en este condado parece estar directamente relacionada con la operación de un punto de revisión de la BP cerca de su capital, Falfurrias, situado sobre la carretera 281 (I-69C), la cual atraviesa el condado de sur a norte y conecta el límite internacional con la ciudad de San Antonio. 

Las cifras de personas fallecidas localizadas no se acercan, sin embargo, al total de personas desaparecidas. Debe tenerse en cuenta que, como argumenta la CBP, una parte significativa de las personas muertas nunca se llegan a encontrar debido a lo remoto de estas áreas, así como a la acción de los “elementos” del terreno: la corriente del río, el calor, los microorganismos, la fauna y la vegetación, que circulan, cubren, descomponen y dispersan los cadáveres y los restos. A estos factores se agrega el sub conteo sistemático de las personas fallecidas por la BP, algo que las organizaciones humanitarias habían denunciado reiteradamente y que finalmente fue confirmado por la propia administración federal estadounidense [4]. Por todo ello, distintos estudios y organizaciones estiman que el total de personas muertas puede llegar a ser cinco veces superior al reportado por la BP [5]. 

Ante la inacción de los gobiernos tanto de Estados Unidos como de México para salvaguardar la vida de las personas migrantes, en particular por el riesgo que supone atravesar ese terreno, varias organizaciones humanitarias a lo largo de toda la región fronteriza tratan de ofrecer apoyo. En el sur de Texas destaca  South Texas Human Rights Center, cuya base se ubica, precisamente, en Falfurrias. Entre otras actividades, esta organización distribuye botellas y garrafones de agua por varios puntos del monte del sur texano, sobre todo en el área alrededor de los puntos de revisión de la BP en Falfurrias y Sarita, con el fin de que los migrantes puedan sofocar su sed y evitar la muerte por deshidratación (foto 1). Asimismo, junto a los botes de agua, dejan inscripciones con las coordenadas del punto donde se ubican, así como un número de teléfono de emergencias por si las personas migrantes están perdidas y requieren ser rescatadas (foto 2).

Un seguimiento a la sepultura de restos humanos no-identificados

Los cadáveres recuperados por la BP y otras agencias policiales a menudo se encuentran sin documentación alguna, lo que dificulta su identificación y repatriación. En estos casos, la legislación de Texas delega en los condados la responsabilidad de realizar la autopsia y un análisis antropológico y genético, mediante muestras de ADN [6]. La finalidad de estos análisis es, además de establecer las causas de la muerte, cotejar los datos obtenidos con las bases de datos de Texas y de Estados Unidos de personas desaparecidas, ya que,  precisamente, la ley solo establece el cotejo con las bases de datos de Estados Unidos. Que se coteje con otras bases de datos es lo que solicitan las organizaciones.

En caso de no obtenerse ninguna coincidencia, la ley fija que los restos mortales deben sepultarse, además de determinar el cómo y el dónde. En este sentido, las tumbas de personas no identificadas deben situarse dentro de los cementerios; los restos deben estar enterrados individualmente y dentro de un contenedor o ataúd adecuado, y cada tumba identificarse con una lápida con alguna inscripción referente a la condición de “persona no identificada”, como John Doe y unidentified male (para hombres), Jane Doe y unidentified female (para mujeres) y unidentified person (cuando no se pudo determinar el sexo), entre otras posibilidades.

Sin embargo, en la práctica, la mayor parte de los condados, sobre todo los rurales y menos poblados, no aplican aquellas disposiciones o sólo lo hacen parcialmente, ya sea por falta de recursos económicos, negligencia o desconocimiento. Es decir, en muchas ocasiones no se realizan los análisis forenses y antropológicos, ni se toman las muestras, a la par que la sepultura se realiza indebidamente. En este último sentido, se ha denunciado que en varios condados del sur de Texas se ha procedido a la cremación de los restos humanos no identificados y a la sepultura en fosas comunes [7]. Asimismo, se estima que hay centenares de tumbas irregulares de migrantes no identificados [8]. De hecho, probablemente la mayoría de las sepulturas no cumplen alguno o todos los requisitos legales [9]. 

Así, se han localizado tumbas fuera de los panteones, en los terrenos adyacentes e, incluso, a un costado de los accesos; sepulturas directamente en la tierra, dentro de bolsas de basura o cajas de cartón, tumbas con restos de más de una persona, tumbas en las que la lápida fue sustituida por una pequeña placa de plástico o metal clavada en el suelo e, incluso, tumbas sin ningún tipo de identificación.

La recuperación de los restos humanos no-identificados

Ante, primero, la ausencia de un sistema de intercambio de información forense entre Estados Unidos y los países de origen de los migrantes (México y los países de América central) y, segundo, la sepultura irregular de los restos localizados, pero no-identificados, en 2013 se creó la Forensic Border Coalition (FBC). Su conformación fue fruto del trabajo y confluencia de varias organizaciones humanitarias (South Texas Human Rights Center, Migrant Rights Collective, y Colibrí Center for Human Rights) y grupos de investigación forense y antropológica (University of Indianapolis, Texas State University, Baylor University, y el Equipo Argentino de Antropología Forense, EAAF). 

El objetivo de la coalición es doble: apoyar a las familias de los migrantes desaparecidos a encontrar los restos de sus seres queridos y ofrecer soluciones para la identificación de los restos humanos encontrados en la región fronteriza de Estados Unidos con México. Por ejemplo, protocolos de exhumación y tomas de muestras biológicas, así como la creación de bases de datos biológicas de familiares de personas desaparecidas. En esta línea, en 2013 arrancó el que ha sido el proyecto estrella de la FBC, el “Texas Cemetery Survey” (Diagnóstico sobre cementerios en Texas). ¿Su objetivo? La localización de las tumbas (tanto regulares como irregulares) en los cementerios del sur del estado, exhumar e identificar los restos y, en caso de éxito, facilitar la repatriación y entrega a los familiares (y, con ello, permitir ser enterrados dignamente) [10]. 

La FBC ha logrado exhumar un número de tumbas relativamente pequeño, pero creciente, año tras año. Los desentierros se llevan a cabo durante campañas anuales de pocas semanas en las que participan investigadores y estudiantes, para posteriormente practicar los análisis forense y antropológico. Hasta el inicio de la pandemia de Covid-19 se habían explorado los cementerios de Falfurrias (condado de Brooks), Rio Grande City (condado de Starr) y Santa Mónica (condado de Willacy), en los cuales se recuperaron los restos un total de 202 personas no identificadas (Tabla 1). Tras la pandemia, la FBC continuó con la exhumación de un cementerio en Brownsville (condado de Cameron), que cuenta con tumbas de personas no-identificadas desde al menos los años 1990 [11]. A partir de los análisis y el cruce de datos, se han logrado identificar y repatriar una parte de los restos recuperados: al 30 de junio de 2023, las personas identificadas habían sido 64 (Tabla 2). 

Tabla 1: Restos humanos exhumados de tumbas de personas no-identificadas en el sur de Texas

CementeriosAño exhumaciónCuerpos recuperados
Falfurrias, Brooks co.2013, 2014 y 2017153
Rio Grande City, Starr co.201712
Santa Monica, Willacy co.201837

Fuente: Newsletter Bajo Bravo-Rio Grande Valley (2018) [12]

Tabla 2: Restos identificados de migrantes desaparecidos en el sur de Texas

País de origenRestos identificados
El Salvador38
Guatemala10
México7
Honduras6
Ecuador2
Nicaragua1

Fuente: EAAF (2023) [13]

Además de la repatriación y entrega de los restos a los familiares, la FBC también ha logrado un impacto significativo en cuanto a su segundo objetivo: contribuir a la mejora de las políticas públicas de los gobiernos estadounidenses y de los países de origen de las personas migrantes. En este sentido, la FBC ha ido estableciendo convenios con la CBP, a través de su “Missing Migrant Program” (MMP) (creado en 2017), y con los consulados de El Salvador y Guatemala en McAllen, Texas. En una escala mayor, el trabajo de la FBC se inscribe en el “Proyecto Frontera” del EAAF [14], a través del cual se “impulsa la creación de un mecanismo regional de intercambio de información forense para la búsqueda, recuperación, identificación y restitución de Migrantes No Localizados (MNL) en el corredor Centroamérica-México-Estados Unidos” [15]. En concreto, este mecanismo consiste en la formación de una red de bancos de datos, de instituciones gubernamentales y no gubernamentales de los países concernidos, que permita el cruce de información sobre migrantes desaparecidos y familiares de personas desaparecidas. Con ello, se posibilitarían también las identificaciones. 

A pesar de los logros, aún permanecen muchos obstáculos, sobre todo los relacionados con la falta de voluntad política de los gobiernos. En este sentido, la FBC destaca la falta de voluntad de los gobiernos estatales y federales de Estados Unidos para cooperar con organizaciones de la sociedad civil y para modificar y mejorar la legislación sobre la identificación de personas migrantes desaparecidas.

Ante ello, en 2018 la FBC y la EAAF, acompañadas por más de cuarenta organizaciones de la sociedad civil (humanitarias y de familiares de personas desaparecidas) de Estados Unidos, México y América central, expusieron en audiencia pública ante la CIDH los obstáculos existentes para exhumar, identificar y repatriar los restos, y el dolor causado en las familias, no solo por la desaparición de sus personas queridas, sino también por la inacción de los estados [16]. Tras escuchar a  los denunciantes y a los Estados, se condenó la falta de investigación y colaboración gubernamental para identificar los restos, y urgió a los gobiernos a adoptar medidas para modificar las políticas que inhiban su mayor participación.

Balance: Las responsabilidades de estados irresponsables

Los Estados tienen una gran responsabilidad en la desaparición y no identificación de las personas migrantes, como refleja el caso de la estrategia fronteriza de Estados Unidos, que fuerza a los migrantes no autorizados a atravesar “terrenos hostiles”. Asimismo, el estado también falla en garantizar el cumplimiento de una reglamentación mínima para la identificación y sepultura de los restos humanos no identificados. Ambas situaciones agravan el dolor de las familias de personas desaparecidas, e indignan a quienes tienen un mínimo sentido ético. 

El dolor y la indignación llevan a las organizaciones de familiares y de la sociedad civil a reclamar e, incluso, sustituir al propio estado en varios campos, desde la provisión de ayuda a los migrantes (como la distribución de agua), hasta la localización, recuperación e identificación de los restos y, con ello, su repatriación y sepultura digna. En este sentido, la colaboración entre distintas organizaciones de familiares de personas desaparecidas, humanitarias y grupos de investigación forense han sido claves para recuperar decenas de restos humanos sin identificar sepultados en los panteones del sur de Texas, así como para forzar a los estados a colaborar entre ellos y con las organizaciones de la sociedad civil.

*Este texto es una colaboración entre el LEVIF (https://www.colef.mx/levif/), de El Colegio de la Frontera Norte, y A dónde van los desaparecidos.

El Laboratorio de Estudios sobre Violencia en la Frontera (LEVIF) es un proyecto académico y humanista de El Colegio de la Frontera Norte que tiene como objetivo analizar la violencia criminal en esta región fronteriza, generar eventos y documentos de divulgación científica sobre el tema.

Xavier Oliveras González es geógrafo. Profesor-investigador en El Colegio de la Frontera Norte (Unidad Matamoros, Tamaulipas, México), es Vicepresidente de la Association for Borderlands Studies

La opinión vertida en esta columna es responsabilidad de quien la escribe. No necesariamente refleja la posición del LEVIF ni de A dónde van los desaparecidos.

Referencias

[1] United States Border Patrol [USBP] (1994). Border Patrol Strategic Plan 1994 and Beyond. National Strategy. Recuperado de Homeland Security Digital Library. https://www.hsdl.org/?view&did=721845  

[2] Herdman, Tess (2023, 10 de agosto). How the CBP’s “Prevention Through Deterrence” Policy Contributes to Migrant Deaths at the U.S./Mexico Border [entrada blog]. LSE Human Rights. https://blogs.lse.ac.uk/humanrights/2023/08/10/how-the-cbps-prevention-through-deterrence-policy-contributes-to-migrant-deaths-at-the-u-s-mexico-border/   

[3] Fernández, Manny (2017, 4 de mayo). A Path to America, Marked by More and More Bodies. New York Times. https://www.nytimes.com/interactive/2017/05/04/us/texas-border-migrants-dead-bodies.html  

[4] United States General Accounting Office (2022) [USGAO]. Southwest Border. CBP Should Improve Data Collection, Reporting, and Evaluation for the Missing Migrant Program. https://www.gao.gov/assets/gao-22-105053.pdf  

[5] No More Deaths y La Coalición de Derechos Humanos (2022). Left To Die. Border Patrol, Search and Rescue, & the Crisis of Disappearance. http://www.thedisappearedreport.org/uploads/8/3/5/1/83515082/left_to_die_-_english.pdf  

[6] Texas Code of Criminal Procedure: Title 1. Code of criminal procedure, Chapter 63. Missing children and missing persons, Subchapter B.  University of North Texas Health Science Center at Fort Worth Missing Persons DNA Database. https://statutes.capitol.texas.gov/Docs/CR/htm/CR.63.htm

[7] CIDH(2018, 19 de octubre). Audiencias Públicas realizadas durante el 169 Período de Sesiones en Boulder, Colorado. Anexo al Comunicado de Prensa 220/18. Organización de los Estados Americanos. https://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2018/220A.asp  

[8] Forensic Border Coalition (2017). Searching for the Unidentified in South Texas: The Forensic Border Coalition (FBC) Cemetery Survey Project. https://forensicbordercoalition.org/wp-content/uploads/2016/10/aafs-2017-abstract-spradley.pdf  

[9] Spradley, M. Katherine; Herrmann, Nicholas P.; Siegert, Courtney B.; y McDaneld, Chloe P. (2019). Identifying Migrant Remains in South Texas: Policy and Practice. Forensic Sciences Research, 4(1): 60-68. https://doi.org/10.1080/20961790.2018.1497437

[10] Forensic Border Coalition (s.f.). The Texas Cemetery Survey. Forensic Border Coalition. https://forensicbordercoalition.org/home/the-texas-cemetery-survey/  

[11] Cathey, Denise (2022, 4 de abril). Forensic team surveys migrant graves outside Brownsville. MyRGV.com. https://myrgv.com/local-news/2022/04/04/forensic-team-surveys-migrant-graves-outside-brownsville/  

[12] Oliveras, Xavier (2018, 2 de febrero). Tumbas de migrantes no identificados en el sur de Texas. Newsletter Bajo Bravo-Rio Grande Valley. https://newsletterbbrgv.wordpress.com/2018/02/02/volumen5-numero3/  

[13] Equipo Argentino de Antropología Forense (2023). Estadísticas Proyecto Frontera 2010-30 de junio 2023. https://eaaf.org/wp-content/uploads/2023/07/Estadisticas_Proyecto-Frontera_Generales_30jun2023.pdf    

[14] Equipo Argentino de Antropología Forense (2021). Proyecto Frontera. Equipo Argentino de Antropología Forense. https://eaaf.org/proyecto-frontera/  

[15] Equipo Argentino de Antropología Forense (2021). Proyecto Frontera en los EEUU. Equipo Argentino de Antropología Forense. https://eaaf.org/eaaf-en-el-mundo/estados-unidos-2/  

[16] CIDH (2018, 19 de octubre). Audiencias Públicas realizadas durante el 169 Período de Sesiones en Boulder, Colorado. Anexo al Comunicado de Prensa 220/18. Organización de los Estados Americanos. https://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2018/220A.asp

Imagen de portada: Coordenadas cerca del punto de revisión de la BP en Sarita (condado de Kennedy, sur de Texas), a unos 200 metros de la carretera. Xavier Oliveras.

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