A donde van los desaparecidos

1989: la desaparición de Mark J. Kilroy 

Oscar Misael Hernández-Hernández
enero 27, 2025
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Oscar Misael Hernández-Hernández*

Otras miradas a las desapariciones en las fronteras de México (II)

Al menos desde la década de los setenta, estudiantes de universidades y colegios de Estados Unidos planeaban el spring break o vacaciones de primavera en ciudades fronterizas mexicanas como Matamoros, colindante con Brownsville. Además de una playa, la ciudad ofrecía bares y centros nocturnos para la diversión de jóvenes y adultos. El difunto cronista de la ciudad, Andrés Cuellar, comentaba al respecto: “De la Isla del Padre [en Texas] no faltó quien los estimulara [a los estudiantes] a venir a Matamoros, sobre todo cuando las leyes puritanas texanas prohibieron la venta de cerveza, cuestión que sucedió entre los 70´s y 80´s, donde se aplicó rigurosamente la ley seca”[1]. 

Un video de 1989, da una imagen detallada de cómo era la llegada de los springbreakers: un grupo de chicas y chicos estadounidenses saludan a la cámara mientras caminan hacia México por lo que parece el Matamoros International Bridge II o Puente Nuevo. Después una patrulla aparece en escena y un oficial entrega volantes a los springbreakers (“Welcome to Matamoros”) con una lista de cosas ilegales en la ciudad. Enseguida se muestran imágenes de un bar: los chicos compran cerveza en la barra, otros chicos y chicas saludan a la cámara desde las mesas, bailan en una pista o a lado de las mesas con botellas de cerveza en la mano [2].

https://www.facebook.com/brownsvilleonline/videos/3263924243908026

Mark J. Kilroy fue uno de esos estudiantes, y posiblemente iba entre aquellos estudiantes del video. Era hijo de un matrimonio católico: su padre un ingeniero químico, su madre una paramédica voluntaria, y hermano menor de Keith Richard. Después de que Mark nació, la familia se mudó de Chicago, Illinois, a Santa Fe, Texas. A decir de varias fuentes, él destacó tanto en lo académico como en lo deportivo: después de graduarse en 1986, asistió a la Southwest Texas State University en San Marcos y luego fue transferido a Tarleton State University en Stephenville, con una beca de baloncesto. Finalmente, fue transferido a la University of Texas at Austin para cursar una carrera pre-médica, con la idea de entrar a la facultad de medicina.

A mediados de marzo de 1989, Mark tomó sus vacaciones de primavera. Con un grupo de amigos, decidió ir a South Padre Island y, posteriormente, a Matamoros. No fueron los únicos: se estima que en esa fecha alrededor de 15,000 springbreakers arribaron a la ciudad [3]. Ryan Fenley, uno de sus amigos que a última hora no viajó con él, años después comentó a un medio que en México, el grupo andaba de bar en bar, todos juntos, pero después Mark se separó de sus amigos.  Primero, pensaron que Mark se había ido de aventura por su cuenta, pero después, al no tener noticias suyas, sospecharon que algo andaba mal [4]. Mark desapareció. Paradójicamente, el mismo mes que cumplió veintiún años y el mismo año que George Herbert Walker Bush tomó posesión como presidente de los Estados Unidos.

En Matamoros, aunque la desaparición “del gringo” fue un acontecimiento del que muchos hablaban debido a la cobertura mediática en ambos lados de la frontera, muy pocos conocieron de primera mano cómo sucedieron los hechos. Además de las autoridades políticas y policiales, la excepción fueron algunos periodistas de El Bravo, en particular Óscar Treviño Jr., quien cubrió la noticia y en el mismo año publicó un libro que reunió testimonios y fotografías por demás relevantes.

Fotografía: cortesía Óscar Misael Hernández

En uno de los capítulos, titulado: “Secuestran al Springbreaker Mark Kilroy” [5], los periodistas reconstruyen la llegada de Mark y uno de sus amigos, Bill Hudleston, a Matamoros: su caminata por la Avenida Álvaro Obregón, cerca de los puentes internacionales, la compra de cerveza para tomar en el trayecto, su andanza en algunas cantinas, su visita al Rock Hard Café para tomar más cerveza, su salida del establecimiento y la cena en un puesto de tacos. Enseguida, de forma novelesca, los periodistas narran cómo supuestamente fue la desaparición de Mark:

Ya es de madrugada, ahora es 14 de marzo, nos quedan pocos días para estar aquí –dijo Mark a Bill-. 

Continuaron caminando y al llegar a la altura de El Museo del Maíz, Bill dijo a su amigo.

-Espérame, tengo ganas de orinar.

Mark siguió caminando y no se percató de la proximidad de una Suburban gris con vidrios ahumados, que los seguía.

Un hombre con una cicatriz en la mejilla izquierda, bajó del carro y preguntó a Mark:

– ¡Hey, you!

Mark Kilroy se acercó al llamado. Fue en esos instantes cuando el desconocido lo golpeó. Otros dos hombres bajaron de la camioneta y por la fuerza lo subieron… Nadie se dio cuenta.

-Vámonos, dijo el hombre de la cicatriz a sus amigos.

Uno de los desconocidos reclamó a sus acompañantes.

-Párenle, traigo ganas de orinar, sólo un momento ¿no? La Suburban se detuvo. Los tres desconocidos se bajaron de la unidad y realizaron sus necesidades fisiológicas. Mark sintió miedo. Lentamente giró la perilla de la puerta del vehículo y fácilmente cedió. Bajó y se echó a correr.

-Órale, que se nos pela-. Dijo el hombre de la cicatriz. Rápidamente fueron en su persecución.

-Ya lo tengo, gritó David al desconocido-. 

Otro carro obscuro con cuatro puertas se detuvo al ver lo ocurrido y bajaron dos hombres.

– ¡Ayudo, ayudo! –gritó Mark-.

Qué ayuda, ni qué nada. Nosotros nos lo llevamos, respondieron los del carro obscuro. Sólo el hotel Del Prado, fue testigo mudo del secuestro.

-Mark… ¿Dónde estás Mark?… ¿Tú también te caíste como yo? –preguntaba Bill.

…Silencio profundo… Debió irse solo al hotel, dijo para sí Bill Hudleston. Pesadamente, Bill logró llegar hasta su cuarto del hotel y no encontró a nadie. Durmió. Al día siguiente despertó hasta por la tarde. Mark no aparecía. Esperó todo ese día a que apareciera su amigo. 

Finalmente, los periodistas dan cuenta de lo que sucedió después: Bill llamó a los padres de Mark y les dijo que su amigo se había perdido. También llamó a la policía de Brownsville; después de 24 horas, la policía de Brownsville y Bill regresaron a Matamoros para poner la denuncia y pedir la colaboración de las autoridades. Los padres de Mark ofrecieron una recompensa de  5,000 dólares (poco más de 103 mil pesos mexicanos al tipo de cambio actual) a quien diera información del paradero de su hijo; empresarios de Brownsville sumaron 10,000 dólares más; la televisión y la prensa difundieron lo de la recompensa [6].

Incluso, los padres de Mark viajaron al Valle de Texas y, posteriormente, a Matamoros, para distribuir folletos de búsqueda y recompensa por información sobre su hijo. Previamente, se reunieron con el entonces gobernador de Texas, William Clements, así como con el senador Lloyd Bentsen. Ambas autoridades se comprometieron a apoyarlos, así como a hablar con el entonces gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Guerra, para solicitar su apoyo [7].

Hay otro dato importante en el libro “Los ahijados de Satán”: la policía de Brownsville informó a la Policía Judicial en Tamaulipas, que Mark Kilroy era sobrino de un senador republicano en Texas [8], por lo que avizoraban un problema grande si no aparecía. Aunque a decir de otra fuente, su caso cobró interés tanto en México como en Estados Unidos porque tenía un tío, Ken Kilroy, que trabajaba en los United States Customs Services en Los Ángeles [9]. En cualquier caso, parecía ser que Mark y su familia tenían un lazo de parentesco importante que influyó en su búsqueda en Matamoros.

El hecho fue que, en Brownsville, se formó un grupo de trabajo policial para investigar la desaparición de Mark en Matamoros. Muy a su pesar, la policía en México se comprometió a analizar el caso y acompañó a la policía de Brownsville en las pesquisas, interrogando a informantes, testigos y siguiendo pistas [10]. La vida en la frontera Matamoros-Brownsville se trastocó: algunos residentes recuerdan que hubo mucho movimiento policial en la primera ciudad, a la vez que, en el río Bravo, la Patrulla Fronteriza hacía recorridos por tierra y aire para buscar a Mark, vivo o muerto [11].

Si se consideran los datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, la desaparición de Mark se sumó a la de las veinticinco personas registradas como desaparecidas y no localizadas en 1989 en México [12], o quizás con él se alcanzó esa cifra nacional. Aunque a decir de otra fuente, “Kilroy fue una de las 60 personas que desaparecieron en Matamoros en los primeros tres meses de 1989” [13]. Allende a este tema, Mark fue encontrado hasta un mes después, pero muerto. Sus restos estaban enterrados en una fosa ubicada en un rancho a las afueras de Matamoros y su caso fue asociado con una banda de narcotraficantes que practicaba santería [14]. 

El hallazgo se dio después de que la policía arrestó a sospechosos de tráfico y a los cuidadores del rancho. Los restos de Mark no fueron los únicos: otros catorce cuerpos fueron encontrados, supuestamente rivales de la banda. La policía también encontró drogas y armas, aunque el descubrimiento fue minimizado. Las autoridades decidieron prender fuego a un galerón que había en el rancho, argumentando que así enviaría un mensaje a los autores intelectuales del crimen de Mark, aunque con ello, parte de la escena del crimen fue destruida. Días después, en la actual Ciudad de México, los líderes de la banda fueron descubiertos. Algunos murieron y otros fueron arrestados [15].

Durante la búsqueda de Mark, el caso fue tema del programa televisivo America´s Most Wanted. Después del hallazgo de sus restos, The Oprah Winfred Show le dedicó algunos episodios [16], se publicaron varios reportajes y libros sobre la banda que lo secuestró, la cual los medios llamaron “los narcosatánicos” porque supuestamente hacían sacrificios humanos para que el diablo los protegiera al cruzar drogas por la frontera. 

En el lado mexicano, el caso de Mark hizo pública la violencia en la frontera, aunque asociada con bandas que practicaban cultos satánicos y, en menor medida, con el tráfico de drogas, armas y los contubernios policiales y criminales. A decir de una fuente, el caso también distrajo del supuesto vínculo del gobernador de Tamaulipas con el Cártel del Golfo [17]. El hecho fue que la desaparición -y asesinato- de Mark fue quizás la primera que adquirió mayor visibilidad en la frontera México-Estados Unidos debido a la cobertura mediática y a la presión política de las autoridades estadounidenses que, tres años después, firmarían el Tratado de Libre Comercio para América del Norte con México y Canadá.

*Este texto es una colaboración entre el LEVIF (https://www.colef.mx/levif/), de El Colegio de la Frontera Norte, y A dónde van los desaparecidos.

El Laboratorio de Estudios sobre Violencia en la Frontera (LEVIF) es un proyecto de El Colegio de la Frontera Norte que tiene como objetivo analizar la violencia criminal en esta región fronteriza México-EE UU, generar eventos y documentos de divulgación científica sobre el tema.

Oscar Misael Hernández-Hernández es sociólogo por la Universidad Autónoma de Tamaulipas y doctor en antropología social por El Colegio de Michoacán. Actualmente es profesor en El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Matamoros, Tamaulipas, y coordinador del LEVIF. Correo electrónico: ohernandez@colef.mx 

La opinión vertida en esta columna es responsabilidad de quien la escribe. No necesariamente refleja la posición del LEVIF ni de A dónde van los desaparecidos.

Referencias:

[1] Expreso.press (2016). Spring Break; el turismo extinto. Expreso.press. Consultado en https://expreso.press/2016/03/06/spring-break-el-turismo-extinto/ 

[2] Brownsville Online (2023). Spring Break 1989 Matamoros, Tamaulipas México. Consultado en https://www.facebook.com/brownsvilleonline/videos/3263924243908026/ 

[3] Wikipedia [2024). Murder of Mark Kilroy. Consultado en https://en.wikipedia.org/wiki/Murder_of_Mark_Kilroy [párrafo 10, línea 1].

[4] Shen, A. (2024). UT Austin student murdered in Mexico 35 years ago. Fox 7 Austin. Consultado en https://www.fox7austin.com/news/ut-austin-student-mark-kilroy-murdered-in-mexico 

[5] Treviño Jr., Ó. (ed.) (1989). Los ahijados de Satán.Matamoros, Tamaulipas: Compañía Periodística del Bravo, S. A. Capítulo 5, pp. 84-89.

[6] ADC13 Houston (2016). The murder of Mark Kilroy in 1989 would forever change how many view spring break. The friends of Kilroy speak to ABC13-Deborah Wrigley. Consultado en https://www.facebook.com/abc13Houston/videos/the-murder-of-mark-kilroy-in-1989-would-forever-change-how-many-view-spring-brea/10153746439599342/ 

[7] UPI (1989). Parents of missing student seek help from state. UPI Archives. Consultado en https://www.upi.com/Archives/1989/03/29/Parents-of-missing-student-seek-help-from-state/9334607150800/ 

[8] Treviño Jr., (1989). Op cit., p. 88.

[9] Banks, C. (1991). Unspeakable Practices. The Washington Post. Consultado en https://www.washingtonpost.com/archive/entertainment/books/1991/02/17/unspeakable-practices/324fa146-e0da-4726-bb91-407ccc109258/ 

[10] Humes, E. (2014). Buried Secrets: A True Story of Serial Murders. USA: Diversion Books.

[11] Mandelsberg, R. G. (1991). Cult Killers. USA: Kensingtong Publishing Corporation. 

[12]  Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (2025). Personas desaparecidas, no localizadas y localizadas por año y sexo. Consultado en https://versionpublicarnpdno.segob.gob.mx/Dashboard/ContextoGeneral 

[13] Wikipedia (2024). Op cit. Párrafo 12, líneas 3-4.

[14] Texas Archive (1989). Mark Kilroy Murder –Anti-Drug Legislation. KPRC-TV- Consultado en https://texasarchive.org/2021_00011 

[15] Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (2016). El libro rojo de la administración de justicia. Consultado en https://www.poderjudicialcdmx.gob.mx/anales/wp-content/uploads/El-Libro-Rojo_Micrositio.pdf 

[16] The Oprah Winfred Show (1989). Mexican Cult Murders: Part 1. Memory Mark Kilroy. Consultado en https://www.youtube.com/watch?v=MSTKN6q4kI0 

[17] Rodríguez, E. D. (2022). Expedientes cruzados: Américo Villarreal y Cabeza de Vaca, bajo la ronda del crimen. Eme Equis. Consultado en https://m-x.com.mx/investigaciones/expedientes-cruzados-americo-villarreal-y-cabeza-de-vaca-bajo-la-ronda-del-crimen/ 

Imagen de portada: especial.

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