Con las recientes manifestaciones y bloqueos carreteros realizados por colectivos de madres buscadoras, la sociedad ha reaccionado de formas diversas, desde la agresión e indolencia para continuar con una cotidianidad indiferente, hasta el acuerpamiento y solidarización con las familias
*En memoria de Madison, mujer trans asesinada por su expareja [1]
Por David López Nájera / GIASF*
El 14 de Octubre, un grupo de familiares de víctimas de feminicidio y personas desaparecidas se manifestó en el Anillo Periférico a la altura del parque Naucalli en el Estado de México, nudo central para el tránsito, ya que obstruye el ingreso a la Ciudad de México. En la manifestación estaban los familiares de Sofía Madaí, niña de 11 años que fue reportada como desaparecida el 26 de septiembre en Tultitlán, Estado de México. Sofía cursaba el sexto año de primaria y según cámaras de seguridad fue vista por última vez mientras caminaba en calles de la colonia Benito Juárez en Tultitlán. El 29 de septiembre, 3 días después de la desaparición, su cuerpo fue localizado sobre la autopista Chamapa-Lechería a la altura de Cuautitlán Izcalli, municipio colindante con Tultitlán; Sofía se encontraba con claros signos de violencia. Las investigaciones por parte de las autoridades reconocen el delito como feminicidio [2].
Hace un año, el 14 de octubre de 2025, se mantuvo un cierre durante 15 horas, también en el Periférico Norte, a un costado del parque Naucalli, por parte de colectivos y familiares de Kimberly Moya, joven de 15 años, desaparecida en la colonia San Rafael Chamapa, en Naucalpan, Estado de México. Pese a que, en el caso de Kimberly, dos hombres fueron detenidos, a un año del evento no hay avances y los imputados no han querido declarar [3].
Por otra parte, el pasado 22 de octubre, el colectivo Mariposas Buscando Corazones, bloqueó la carretera federal México–Toluca durante 36 horas, para exigir la presencia del fiscal general de justicia del Estado de México, Jose Luis Cervantes Martínez, y demandar avances a las investigaciones para la búsqueda de sus desaparecidos [4].
Las colectivas, así como las familias de Kimberly Moya y de Sofía Madaí, han reconocido la potencia de cerrar las vías de tránsito para llamar la atención de las autoridades y poder exigir avances en las investigaciones y lograr la justicia deseada ante las violencias vividas. Si bien cerrar las vialidades “afecta” la movilidad cotidiana de automóviles, es la forma que las familias en búsqueda han encontrado para ser escuchadas; esos momentos también pueden permitir a la población acercarse a escuchar y reconocer su dolor.
Sin embargo, los hechos concretos en los dos últimos cierres el 14 de octubre en Naucalpan y el 22 en Toluca, nos permiten visibilizar cómo la sociedad mexicana se posiciona ante la crisis de desaparición en México. El 14 de octubre, mientras las madres sostenían el bloqueo en periférico, un hombre jovén intentó quitar los lazos que habían colocado las buscadoras, para después forcejear con ellas e intentar arrebatar las lonas que las buscadoras utilizan como fichas de búsqueda para divulgar la información de su familiar desaparecido. A él se le sumaron 5 más, que entre forcejeos y agresiones verbales, justificaron su actuar violento diciendo que tenían que ir a trabajar [5].
El 23 de octubre por la mañana, cuando las buscadoras ya habían sostenido el bloqueo en la carretera México-Toluca por más de 20 horas, hubo un primer conato de violencia: de igual forma, un grupo de hombres, muchos de ellos transportistas que se habían quedado en el bloqueo, forcejearon con las buscadoras. Algunos las agredieron físicamente con piedras, y las madres buscadoras respondieron a la agresión, solicitaron ayuda a las autoridades presentes para resguardar su integridad y colocaron sus cuerpos frente a tractocamiones que buscaban moverse para romper el bloqueo, básicamente con la amenaza de pasar sobre ellas; dos de las buscadoras resultaron lesionadas [6].
Pese a que el grueso de los medios de comunicación reconoce que el país atraviesa por una crisis nacional de desaparición, y que es un tema bastante conocido por la población, así como su estatuto de crisis reconoce la emergencia y necesidad de atender a la problemática, ¿de verdad la sociedad mexicana acepta la crisis de desaparición? Como sociedad, ¿nos damos cuenta de la situación de violencia que atravesamos en el cotidiano, o ya hemos normalizado la violencia que habitamos? Así, la desaparición, el desplazamiento forzado, los asesinatos, feminicidios y transfeminicidios en su condición de crímenes crueles que deshumanizan a la población, ¿se han normalizado?
Susang Sontang, novelista y escritora estadounidense, se cuestiona en el libro “Ante el dolor de los demás”, el cómo reaccionamos ante las imágenes que muestran el dolor del otro. También reflexiona sobre las fotografías de guerra que dan cuenta de las violencias vividas en esos contextos, y los lugares desde los cuales pueden posicionarse esos terceros que vislumbran las imágenes, en relación con la representación de esos sujetos, que bien pueden ser posicionados como objetos.
Hace ya 20 años, en 2006, cuando el entonces presidente Felipe Calderón declaró la guerra contra el narcotráfico, que inició con el operativo conjunto Michoacán y que después se desplegó a varios estados del país, comenzaron a reconocerse las consecuencias de la guerra, las imágenes y la violencia. Los cuerpos maniatados como mensajes a agentes del estado o entre grupos rivales, los primeros jóvenes reclutados por el crimen organizado como el primer “niño sicario”, el gran descubrimiento de los primeros centros de exterminio y la disolución de cuerpos en ácido, eso que en su momento se nombró como “pozole” y a quien lo realizaba como “el pozolero”**.
Esta serie de noticias, por la novedad de la guerra, tenían sus consecuencias y resonancias, tenían un impacto social, se volvían tema de conversación y discusión en los medios y cuestionaban a la población en torno a la violencia que comenzaba a gestarse. 20 años después, parece que no hay noticia que impacte, asesinatos, desapariciones, fosas, centros de adiestramiento y reclutamiento forzado, campos de exterminio, feminicidios y crímenes de odio, todos estos crímenes que ocurren con mayor frecuencia de la que la propia conversación social puede procesar, se han minimizado a noticias cotidianas, una más de las situaciones que vivimos y sobrevivimos ante la violencia del narco, y del estado que no garantiza por que no puede (¿o no quiere?) la seguridad de su población.
Ahora bien, retomemos los actos ocurridos ante los bloqueos de las buscadoras; en ambos casos fueron grupos de hombres, que justo ante la grupalidad de lo masculino, decidieron agredir a mujeres que están protestando ante una injusticia a la que sobreviven en su día a día: a mujeres que sufren las consecuencias del patriarcado y machismo estructural que posibilita los crímenes como el feminicidio y la desaparición. Son los hombres quienes prefieren agredir apelando a su derecho de “libre tránsito” aunque pasen por encima y sin reconocer el dolor de las otras y las injusticias a las que sobreviven. No es por nada lo que las compañeras feministas enuncian, no todos los hombres, pero siempre un hombre.
Sontang habla sobre “la conmoción”, refiriendo a cómo imágenes que pueden resultar en un primer momento perturbadoras pasan a normalizarse. Así pues, la conmoción tiene una vigencia, puede volverse corriente y desaparecer y con ello podemos habitar el horror de la vida. Pero ¿hasta cuándo? A estos grupos de hombres les parecía mucho más importante llegar a sus lugares de destino, cumplir con sus obligaciones laborales que la posibilidad de que las buscadoras reciban la atención mínima necesaria en su búsqueda de justicia y verdad.
Es notable la indiferencia social sobre todo de los hombres, y cómo su despliegue de violencia se reproduce en distintos niveles, aquellos que los llevan a la acción, agresión directa y descalificación de la lucha; así como aquellos que en redes sociales celebran la agresión, cuestionan a las buscadoras y violentan a las buscadoras y sus desaparecidos.
Sin embargo, no todo es indiferencia: al menos en el bloqueo en Toluca, dos mujeres se solidarizaron y acompañaron a las buscadoras, una de ellas, después de haber permanecido en el bloqueo el 22 de octubre, volvió al siguiente día acompañada de sus hijos, para entregar víveres a las buscadoras pues comprendía y se solidarizaba con la lucha [7]. Otra mujer al notar las agresiones que vivían las buscadoras, se sumó a la protesta, se colocó frente a un carro que intentaba avanzar y romper el cerco [8].
Quizá ahí se encuentra una de las preguntas más importantes que nos dejan estos bloqueos: ¿qué hacemos cuando el dolor de los demás interrumpe nuestra cotidianidad? Más allá de reaccionar con indiferencia, enojo o violencia contra quienes buscan justicia. Es el momento perfecto para detenerse, escuchar, acompañar y reconocer que detrás de cada ficha de búsqueda hay una historia, una ausencia y una familia que se niega a dejar de buscar.
Las mujeres que se solidarizaron con las buscadoras en Toluca nos recuerdan que la indiferencia no es la única respuesta posible frente al horror. En medio de las agresiones, decidieron acercarse, llevar víveres y poner sus propios cuerpos para acompañar una exigencia que también debería ser colectiva. No resolvieron la desaparición de sus familiares ni garantizaron el acceso a la justicia, pero hicieron algo fundamental: rompieron, aunque fuera momentáneamente, el aislamiento al que suelen quedar condenadas las familias.
A veinte años del inicio de la llamada guerra contra el narcotráfico, quizá la pregunta ya no sea solamente cuánto horror más podemos presenciar sin conmovernos, sino qué estamos dispuestos a hacer frente a él. Si la conmoción puede agotarse y la violencia convertirse en parte del paisaje, la solidaridad también puede construirse como una práctica cotidiana: escuchar a quienes buscan, acompañar sus exigencias y negarnos a aceptar que sus pérdidas sean un asunto ajeno.
Porque mientras las familias sigan buscando, la desaparición no será un hecho cerrado, ni una noticia más. Mientras haya quienes se detengan para acompañarlas, seguirá existiendo la posibilidad de disputar la indiferencia y de recordar que ninguna exigencia de justicia debería valer menos que la prisa por llegar a un destino.
** Foto de portada: Especial.
Es importante mencionar el rechazo que han realizado colectivos y madres buscadoras en torno a enunciar las prácticas de disolución de cuerpos como “pozole y pozoleros”, pues enunciar prácticas tan violentas e indignas en torno al tratamiento de los cuerpos, no coincide con el amor y cuidado al preparar alimentos como lo es el pozole, como parte de esto se han impulsado los proyectos como Recetario de la memoria que reivindica la cocina y la preparación de alimentos que rememoran a los desaparecidos en la búsqueda de justicia, dignidad y memoria [9].
Referencias:
[1] Alvarez Karina (13 de octubre de 2026) “Investigan transfeminicidio de Madison, joven trans hallada muerta en su domicilio en Naucalpan”. Milenio, México. Recuperado de: https://www.milenio.com/policia/investigan-transfeminicidio-madison-fue-hallada-muerta-en-naucalpan?fbclid=IwY2xjawVJyCdleHRuA2FlbQIxMABwZG9mAWJyaWQRMUo3YWx3THZzczVmaEFWdnBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEeSwUVYP6MA4E4wZiRhO3z4Qy7RFWVHLbdBKtNEcNQfp1CwWCI9C1u72St2X8_aem_D7MnJhNQV5vFI7DQRv3q-g
[2] Delgado, Enrique (14 de octubre de 2026) “Así fueron los últimos momentos con vida de Sofía Madaí, estudiante de 11 años localizada sin vida en Cuautitlán Izcalli”. Heraldo de México. Recuperado de: https://heraldodemexico.com.mx/nacional/2026/10/14/asi-fueron-los-ultimos-momentos-con-vida-de-sofia-madai-estudiante-de-11-anos-localizada-sin-vida-en-cuautitlan-izcalli-908180.html
[3] Spdnoticias (14 de octubre de 2026) “Más de 15 horas de bloqueo en Periférico Norte por el caso de Kimberly Moya” Spd noticias. Recuperado de: https://www.facebook.com/share/r/18bcJgzXUS/
[4] Dávila Israel (21 de octubre de 2026) “Bloqueo de buscadores en la México-Toluca concluye luego de 36 horas”. La jornada, México. recuperado de: https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/10/21/estados/madres-buscadoras-mantienen-bloqueo-total-en-la-mexicotoluca-a-la-altura-de-lerma-son-casi-24-horas
[5] Ocho ochenta noticias (14 de octubre de 2026) “Norte, en Naucalpan, Estado de México, llevó a un automovilista a bajar de su vehículo y reclamar a gritos a los manifestantes. El hombre también intentó retirar una cuerda para abrir el paso a los conductores varados” Ocho ochenta noticias. Recuperado de: https://www.facebook.com/share/r/1CPJd24Kc2/
[6] N+ ( 22 de octubre de 2026) “Se registra riña entre conductores y manifestantes en el bloqueo de la autopista México-Toluca, a la altura de Lerma, Estado de México” N+ noticias. Recuperado de: https://www.facebook.com/reel/1663367301988127
[7] Fr Informate (22 de octubre de 2026) “Sandra ayer se quedó atorada en el tráfico por el bloqueo, pero alguien le regaló una botella de agua y algo para comer mientras esperaba con sus hijos; por eso, hoy regresó a la México-Toluca, para regalar agua a los automovilistas, reporteros y madres buscadoras” Fr Informate Recuperado de: https://www.facebook.com/share/r/1BpsDWgzVw/
[8] Ad Noticias (22 de octubre de 2026) “Familiares de personas desaparecidas y automovilistas protagonizan momentos de tensión durante bloqueo en la México-Toluca” Ad Noticias. Recuperado de: https://www.facebook.com/share/r/1EFDbuDmtD/
[9] Recetarios para la memoria, proyecto. Disponible en: https://www.recetarioparalamemoria.com/inicio-general