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10 de mayo no es de fiesta: el caminar político de las madres buscadoras en México

Por May-ek Querales Mendoza / GIASF*

El significado del día de las madres se ha transformado en México para las miles de mujeres que se han visto obligadas a convertir la búsqueda en el pilar de su existencia. Desde 1960 se conocen denuncias por desapariciones forzadas en el país y cada denuncia se sostiene sobre los pasos de una buscadora.

A más de cuatro décadas de la primera denuncia oficial por desaparición, el caminar de las buscadoras mantiene la esperanza de nuestro país, ¿es necesario definir ese verbo, esa acción de búsqueda y de memoria? 

De acuerdo con el diccionario, caminar es “Andar de un lugar a otro, especialmente si se sigue una ruta definida.” Se trata de “Dirigirse a un lugar o meta, avanzar hacia él”. En la búsqueda, caminar es crucial: se tiene que hacer para colocar fichas  de búsqueda, recorrer el país bajo el sol y bajo la lluvia, atravesar bosques y desiertos, recorrer pequeños pueblos y grandes ciudades. La meta: encontrar a nuestres desaparecides.

Caminar ha favorecido el regreso a casa de cientos de personas (con o sin vida) y, en un resultado inesperado para muchos, promovió el encuentro entre buscadoras y buscadores. Desde ese encuentro se han propiciado nuevas rutas para caminar en colectivo; dos de ellas confluyeron este año.

Primera Marcha de la dignidad, 2012. Fotografía: May-ek Querales

En 2021, la Marcha de la Dignidad Nacional: Madres buscando a sus hijos e hijas realizó su décimo recorrido. En ella, las madres caminan el 10 de mayo para mostrar el rostro político que ha adquirido su maternidad al verse obligadas a convertirse en buscadoras. “10 de mayo no es de fiesta, es de lucha y de protesta” han dicho en sus consignas y manifestaciones desde el 2012, mientras sus pasos recorren las calles del país.

Es una marcha que inició convocada desde el norte de México para que las voces de las madres fueran escuchadas, en un esfuerzo por visibilizar lo que ocurría en sus estados y cuestionar el discurso que, desde el centro del país, negaba la desaparición de personas. Con el paso de los años empezó a replicarse en varias ciudades para que todas las madres pudieran participar. Este año fue convocada por cerca de 80 colectivos de buscadores, y ahora se hacen marchas espejo, a la misma hora en distintas ciudades. Caminan juntas incluso a la distancia.

Aún en el cisma de la pandemia, el 10 mayo de 2020, mientras la gran mayoría de las personas procuraba la distancia física, varias madres de personas desaparecidas salieron a recorrer las calles de sus ciudades. Temen que si ellas no buscan a sus hijas e hijos, nadie lo haga. En 2021, el reproche al actual presidente de México se sumó a las consignas: “AMLO dijo que todo cambiaría, mentira, mentira,  la misma porquería”.

Este año, a la caminata que hacen las madres en su día, se entreteje otra forma de andar la búsqueda. Del 10 al 15 de mayo, personas de cerca de 90 colectivos de buscadores recorren las calles, algunos Centros de Readaptación Social (CERESOS) y algunos Servicios Médicos Forenses (Semefos) de Guanajuato en la 7ª Caravana Internacional de Búsqueda de Desaparecidos

7a Caravana Internacional de Búsqueda de Desaparecidos, Fotografía: David López Nájera

La Caravana Internacional surgió en 2017. En un momento en el que la búsqueda en México estaba volcada sobre las fosas clandestinas y comunes. La esperanza de localizar con vida a sus seres queridos unió a familiares de todo el país para caminar acompañados en otra forma de buscar.

Aunque desde hace un par de años la Caravana ha agregado actividades de búsqueda en Semefos y en campo, se centra en la búsqueda en vida y tiene como objetivo principal despertar la conciencia en las comunidades que recorren las y los caravaneros y contribuir, de alguna manera, a sanar el tejido social que ha sido trastocado por la violencia.

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Bordado realizado por el colectivo Familiares Caminando por Justicia, 5a Caravana Internacional de Búsqueda de Desaparecidos. Fotografía: May-ek Querales

Si bien, la desaparición de más de 85 mil personas es una herida abierta en el corazón de miles de familias, el caminar que sostiene la búsqueda ha tejido una red de ternura y fortaleza colectiva a lo largo del territorio mexicano. Basta con ver los momentos de llegada a los puntos de encuentro en las marchas y caravanas para sentir los ojos rebozados con el amor con el que se saludan las buscadoras, se abrazan y sonríen al volver a encontrarse.

Cada paso de las y los buscadores ilumina los territorios y muestra rutas de posibilidad. Recordemos que incluso descartar una hipótesis abona en el proceso general de búsqueda. Cada paso dado para encontrar a una persona desaparecida, puede mostrar que aún en el terror existen personas en quien confiar, en quien apoyarse. En años pasados, en el día de las madres se ha dejado en iglesias información sobre el paradero de personas desaparecidas.

No debemos olvidar que la búsqueda ciudadana no posee recetas y en México se ha ido construyendo conforme las y los buscadores se han encontrado para caminar en compañía. Cuando las madres salen a marchar, cuando se instalan tendederos con bordados de los nombres de personas desaparecidas, o cuando se charla con una persona en situación de calle o en un centro de reinserción social, se abre una oportunidad para que la comunidad escuche, aprenda y se solidarice con la exigencia de verdad.

Diez jornadas de la Marcha de la Dignidad Nacional y siete jornadas de la Caravana Internacional de Búsqueda de Desaparecidos nos muestran que  aún tenemos frente a nosotros grandes retos y, al mismo tiempo, nos dicen que cada paso de la búsqueda siembra caminos de esperanza.


*El Grupo de Investigaciones en Antropología Social y Forense (GIASF) es un equipo interdisciplinario comprometido con la producción de conocimiento social y políticamente relevante en torno a la desaparición forzada de personas en México. En esta columna, Con-ciencia, participan miembros del Comité Investigador y estudiantes asociados a los proyectos del Grupo (Ver más: www.giasf.org)

La opinión vertida en esta columna es responsabilidad de quien la escribe. No necesariamente refleja la posición de adondevanlosdesaparecidos.org o de las personas que integran el GIASF.

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