A donde van los desaparecidos

Segundo año de Sheinbaum: Reportan menos desapariciones y disminuye la edad de las víctimas

César Martínez y Marcos Nucamendi
octubre 8, 2026
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En comparación con el primer año de gobierno de la presidenta, los registros bajaron 30%, lo cual, advierten especialistas, podría deberse a una reducción en el número de denuncias. Según el RNPDNO, el grupo con más desapariciones son los jóvenes de 15 a 19 años. La Ciudad de México concentró la mayor cantidad de casos, y en el Estado de México disminuyeron 80% los reportes

Por César Martínez y Marcos Nucamendi para A dónde van los desaparecidos

Durante el segundo año de gobierno de Claudia Sheinbaum, los registros de personas desaparecidas disminuyeron 30% con respecto al primer año de su administración, lo que, alertan especialistas, podría deberse a una disminución en el número de denuncias. En contraste, las víctimas mujeres de entre 15 y 19 años aumentaron el 5%. 

Una revisión del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) muestra que en estos dos años de gobierno han desaparecido 19,894 personas. Un promedio de 829 al mes, 28 al día. De este total, 11,677 corresponden al primer año (1 de octubre de 2024-30 de septiembre de 2025) y 8,217 al segundo (1 de octubre de 2025-30 de septiembre de 2026). 

Al término del primer año de esta administración, el RNPDNO registraba 14,765 desapariciones; dado que el número actual para ese periodo es de 11,677, esto significa que, desde esa fecha, fueron incorporadas 3,088 localizaciones. 

Existe un marcado descenso en los reportes de los meses recientes. En octubre de 2024, al asumir Sheinbaum la presidencia, las desapariciones sumaron 1,031 registros. El promedio mensual del primer año del sexenio no estuvo muy lejos de esa cifra: 973. Sin embargo, en septiembre de 2026 se registraron 369 desapariciones, y en agosto, 478; son los dos meses con el menor número de casos. 

La revisión del RNPDNO muestra también un cambio en el perfil de las víctimas: durante el primer año de gobierno de Sheinbaum, el grupo con más desapariciones era el de hombres y mujeres de 25 a 29 años (14.7%), y actualmente es el de 15 a 19 años (16.2%). 

Las gráficas muestran el aumento de desapariciones en el grupo de edad de 15 a 19 años. (RNPDNO)

Édgar Cortez, coordinador de proyectos del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), advierte que las reformas de 2025 a la Ley General en Materia de Desapariciones, que establecen la apertura de una carpeta de investigación al denunciar una desaparición y la clasificación de “registros con datos insuficientes” en el RNPDNO, ponen en riesgo la incorporación de nuevos casos y podrían generar una disminución artificial de las cifras. 

“Una [forma de reducir las cifras] es que no haya denuncia, ya sea porque las familias no quieren [denunciar] porque tienen miedo, por mil razones. Y dos, esto que plantean de que hay datos insuficientes para identificar las condiciones y circunstancias de la persona desaparecida. Estos elementos podrían llevar a una disminución”, sostiene.

Asegura, además, tener conocimiento de al menos dos estados en los que la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) ha exigido a sus comisiones locales que “disminuyan los números”. “Creo que no son la excepción”, subraya.

Humberto Guerrero, coordinador del Programa de Derechos Humanos y Lucha contra la Impunidad de Fundar, coincide en que la reducción de las cifras de personas desaparecidas podría estar relacionada con la obligatoriedad de que cada denuncia de desaparición cuente con una carpeta de investigación. 

“Esta reducción pudiera explicarse porque está empezando a suceder lo que habíamos advertido: si tú cambias el enfoque en la manera de registrar [las desapariciones] a uno basado exclusivamente en las denuncias penales, pues obviamente el número va a reducirse drásticamente”, explica.

Las reformas a la ley no pretendían atender la crisis de raíz, sino homologar las cifras de desaparición juntando las bases de datos disponibles, considera José de Jesús Segovia Villeda, abogado del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez; buscaban también clasificar como persona desaparecida únicamente a quienes tuvieran una carpeta de investigación abierta, a pesar de que muchos casos no son denunciados ante el Ministerio Público (MP) por temor o por el contexto de violencia en que ocurren. 

“Esto hace que exista un subregistro en las desapariciones y puede dar respuesta a por qué las cifras han bajado [en los últimos meses]. Esto va de la mano con la actuación de la Presidencia para intentar reducir las cifras, como pasó en el sexenio anterior”.

Esta disminución del 30% en el número de desapariciones a nivel nacional coincide con el anuncio de miles de localizaciones realizado por la Secretaría de Gobernación (Segob) el pasado 28 de agosto. La dependencia informó que la Plataforma Única de Identidad permitió detectar “40,628 coincidencias en registros de personas reportadas como desaparecidas que presentan trámites o actividades posteriores a la fecha del reporte”. De ese número, agregó, 6,939 contaban con reporte de localización.

“Además, como resultado de la búsqueda generalizada, en coordinación con las entidades federativas, durante los últimos dos meses se concretaron 3,039 localizaciones”, agregó la dependencia.

El Informe nacional de personas desaparecidas de la Red Lupa del IMDHD registraba —hasta el pasado 16 de mayo— 134,257 víctimas, con un aumento del 4.83% de 2025 a 2026. Este 7 de octubre, el RNPDNO consignaba 130,500 personas desaparecidas. 

La presidenta Claudia Sheinbaum durante su segundo informe de gobierno. (Mariana Maytorena/ObturadorMX)

Aumentan casos de mujeres jóvenes

En los últimos doce meses, 3 de cada 10 desapariciones han sido de jóvenes, tanto hombres como mujeres, de entre 15 y 24 años. 

Las mujeres de 15 a 19 años son el único grupo de edad que registró un aumento en el número de desapariciones en el segundo año de esta administración, al pasar de 538 a 563, un incremento del 5%.

En los demás rangos de edad se registraron descensos. Las desapariciones de hombres de 15 a 19 años pasaron de 973 a 783, y los de 25 a 29 años, de 1,464 a 889. El número de mujeres desaparecidas de 20 a 24 años también disminuyó, de 265 a 251. 

Cortez, del IMDHD, percibe un incremento en las desapariciones con fines de reclutamiento forzado, sobre todo en hombres jóvenes en edad productiva que son enganchados a través de ofertas de trabajo falsas. 

“[Estas desapariciones] pueden estar asociadas al reclutamiento de jóvenes que terminan integrados a grupos de la delincuencia”, señala.

Lo mismo sucede con las desapariciones de mujeres jóvenes, que estarían relacionadas con la explotación sexual o laboral. “Es difícil tener más detalles [sobre estos fenómenos] porque eso requeriría de investigaciones penales de casos de macrocriminalidad y de la aplicación del análisis de contexto para entenderlos”.

María Isabel Cruz Bernal, fundadora de Sabuesos Guerreras, en Sinaloa, cuenta que en su colectivo se han percatado del incremento de las desapariciones con fines de reclutamiento forzado.

“Se están llevando a niños. Creo que es un fenómeno nuevo porque nunca había pasado que se estuvieran llevando a los niños que van a la escuela o a otras partes. Lo más triste es que las autoridades no están haciendo nada para detener este fenómeno, ni mucho menos para buscarlos”, asegura.

Jesús Ventura Cabrera Valenzuela, de 13 años, estudiante de secundaria, fue desaparecido el pasado 22 de septiembre en Culiacán, cuando salió en bicicleta del domicilio de su madre, en la colonia Las Cucas, rumbo al fraccionamiento Los Lirios, un trayecto de cinco minutos. Testigos informaron a la familia que el adolescente fue subido por la fuerza, hacia las 14:30 horas, a un vehículo de color blanco. 

Tres días antes, Gerardo Retana Villa, de 15 años, fue desaparecido en Navolato, Sinaloa; había salido de su domicilio en la colonia 20 de Noviembre, en la localidad de La Palma. 

“No sabemos en realidad qué está pasando, si los están reclutando para que sean carne de cañón en la guerra o para mandarlos a otros estados, porque tampoco los encontramos ni vivos ni muertos, y eso es preocupante”, lamenta Cruz Bernal.

Descenso, sin avances, en el Estado de México

En el segundo año del gobierno de Sheinbaum destaca la disminución del 80% en los registros del Estado de México, que pasaron de 1,745 a 353. La cifra de mujeres desaparecidas disminuyó de 610 a 131 (79%). 

La fundadora del colectivo Mariposas Buscando Corazones y Justicia Nacional, Laura Curiel Armenta, señala que, entre los colectivos de la entidad, la percepción es que las desapariciones no se han reducido.

“Al menos en el Estado de México, no vemos ningún tipo de avance. Nosotras que estamos aquí, que acompañamos casos, no vemos esa disminución”, asegura la madre de Daniela Mabel Sánchez Curiel, desaparecida el 10 de marzo de 2015, a los 20 años, en Tlalnepantla.

Por el contrario, considera que están volviendo a los tiempos de cuando gobernaba Alfredo del Mazo (2017-2023), que presumía disminuciones en delitos relacionados con violencia de género sin aclarar que se debían, afirma, al desistimiento de las denuncias por parte de las víctimas debido a la lentitud de los procesos ministeriales.

Lo mismo sucede actualmente con las desapariciones, sostiene: “La fiscalía está imparable en el sentido de omisión, revictimización y falta al debido proceso”. 

“Hay MP que hasta están pidiendo dinero a las familias”. Cuenta que, cuando notificaron este hecho a la fiscalía, la respuesta fue que interpusieran una queja por la mala actuación de los funcionarios.

En algunos casos, explica la buscadora, ni siquiera se levantan las denuncias porque la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de México (Cobupem) no comparte la información con la fiscalía de manera inmediata —como ordena la ley—, y las familias no lo hacen por cuenta propia. 

“Yo les digo que es importante [que denuncien] porque para [solicitar] cámaras o geolocalización, la Cobupem no tiene facultad”, comenta. En ocasiones, agrega, las familias salen a buscar a sus seres queridos, los encuentran sin vida, y tampoco levantan la denuncia. 

Marcha en la Ciudad de México para conmemorar el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. (Haarón Álvarez/ObturadorMX)

Ciudad de México, capital de las desapariciones

La Ciudad de México fue la entidad que concentró el mayor número de personas desaparecidas en el país durante el segundo año del sexenio, con 787 registros, por encima de Michoacán (770), Sinaloa (644) y Nuevo León (495). 

La capital del país, gobernada por la morenista Clara Brugada, tuvo un incremento de 30%, respecto a las 607 víctimas registradas en el primer año de mandato. 

El género vuelve a ser un factor importante, pues las desapariciones de mujeres aumentaron de 176 a 329, un alza de 87%, mientras que las de los hombres pasaron de 431 a 457, un incremento del 6%.

La concentración de víctimas mujeres también es mucho mayor en la Ciudad de México, donde representan el 42% del total, mientras que a nivel nacional suponen el 23%.

Jaqueline Palmeros, fundadora del colectivo Una Luz en el Camino, estima que cada día se denuncian doce desapariciones en la fiscalía capitalina, y de ese número, dos están relacionadas con delitos de alto impacto, como homicidios, feminicidios o incluso reclutamiento forzado, con casos de hombres en edad productiva, de los 14 a los 30 años.

Otro estado que destaca en este periodo es Campeche, donde el incremento de las desapariciones fue de 74%, al pasar de 31 a 54 registros. En contraste, San Luis Potosí fue la segunda entidad con mayor reducción de reportes —después del Estado de México—, al pasar de 125 a 42 desapariciones, 66% menos. 

En Jalisco, los reportes disminuyeron 36%, de 618 a 394 casos. Según el acumulado histórico del RNPDNO, es la tercera entidad del país con mayor número de desapariciones, 13,073, después de Tamaulipas y el Estado de México. Pero el Registro Estatal de Personas Desaparecidas consigna 16,250 víctimas, la cifra más alta a nivel nacional.

Sinaloa, la tasa más alta 

Sinaloa es, con 1,704 registros en estos dos años de gobierno, el estado con la tasa más alta de desapariciones: 55 personas por cada 100,000 habitantes. En esta entidad, 9 de cada 10 víctimas son hombres.

Otros estados con altas tasas de desaparición son Nayarit, con 42 personas por cada 100,000 habitantes; Sonora, con 36; Michoacán, con 35, y Baja California, con 34.

Sobre la disminución del 39% de los registros en Sinaloa con respecto al primer año del sexenio (de 1,060 a 644), María Isabel Cruz Bernal, fundadora del colectivo Sabuesos Guerreras, cuestionó las cifras. 

“Yo no sé qué cifras esté manejando [el Gobierno federal], pero nosotros, al menos en estos dos años, con esta guerra que tenemos [entre las facciones de Los Mayos y Los Chapitos] llevamos más de 5,000 [desapariciones], sin contar las que no se denuncian o quienes tienen miedo porque son amenazados por los mismos ministerios públicos”, dijo la buscadora, madre de Yosimar García Cruz, policía municipal desaparecido el 26 de enero de 2017 en Culiacán. 

De aglutinar cerca de 1,500 familias en 2024, el colectivo actualmente está integrado por entre 2,500 y 3,000 familias que buscan orientación para sus casos. “Las activas son unas 150, que somos las que nos rolamos para ir a la búsqueda [en campo], y a penales para hacer las búsquedas en vida”, señala.

Cambio de estrategia

La prioridad para Sheinbaum no son las desapariciones, sino los homicidios, señala Cortez, que según el Gobierno federal han disminuido 53% en esta administración. Recuerda que la presidenta no ha querido reunirse con los colectivos de familiares. “Todo lo ha derivado a la Secretaría de Gobernación”, que tras las mesas de diálogo de 2025 —organizadas después del escándalo que significó el hallazgo del Rancho Izaguirre—, que fueron “bastante caóticas, con muchos reclamos y enojo por parte de las familias”, inició una serie de diálogos regionales con colectivos sin la presencia de organizaciones acompañantes. 

El subsecretario de Derechos Humanos, Arturo Medina, mantiene reuniones con colectivos de familiares de personas desaparecidas. (Rocko Flores/ObturadorMX)

Su actual estrategia, dice, consiste en reunirse en grupos pequeños con representantes de colectivos, como lo anuncia en sus redes sociales el subsecretario de Derechos Humanos, Arturo Medina. “No es un diálogo que realmente busque identificar las grandes problemáticas”, afirma el abogado, ni que proponga un plan de trabajo que permita evaluar las acciones de las autoridades.

Cortez señala otro gran pendiente del Estado mexicano: el rezago forense. “No hay un Centro Nacional de Identificación Humana, aunque la comisionada [Martha Lidia Pérez Gumecindo] diga que sí porque tiene contratadas a algunas personas”. Ni siquiera se tiene una cifra precisa de los restos humanos sin identificar bajo resguardo del Estado, agrega. 

Desde el desmantelamiento del Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense y el Centro Nacional de Identificación Humana en 2024, advierte Guerrero, el Gobierno federal “no ha sido capaz de generar una nueva política pública donde sea entendible cuál es la ruta [para abatir el rezago forense]”. 

Una de las principales apuestas, recuerda, fue la identificación de cuerpos a través de huellas dactilares, anunciada por la CNB con apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Sin embargo, esa técnica tiene sus limitaciones: “[La identificación por huellas] te da para un tipo muy específico de víctimas, aquellas donde todavía hay tejido. [Mientras tanto] tienes osteotecas llenas, fragmentos óseos donde esa técnica ya no es posible de aplicar”.

A la par, agrega, se encuentran los pendientes históricos, como el Banco Nacional de Datos Forenses —del cual se tiene “el cascarón”— y el Registro Nacional de Fosas Comunes y de Fosas Clandestinas. 

Guerrero plantea que, mientras el gobierno insista en implementar medidas orientadas a esclarecer solo las desapariciones menos complejas —a través de mejores registros, alertas de búsqueda y la difusión masiva de fichas de búsqueda—, seguirá dejando sin respuesta casos que requieren un trabajo de investigación “más duro”, en los que es necesario entender cómo funcionan las redes de macrocriminalidad —con autoridades interesadas en mantenerlos en la impunidad— o en los que las pruebas posiblemente ya desaparecieron o fueron destruidas. 

“Ahí es donde el Estado mexicano sigue sin dar respuesta”.

**Foto de portada: Durante el segundo año de gobierno de Claudia Sheinbaum, las desapariciones en la Ciudad de México aumentaron 30%. (Haarón Álvarez/ObturadorMX)

www.adondevanlosdesaparecidos.org es un sitio de investigación y memoria sobre las lógicas de la desaparición en México. Este material puede ser libremente reproducido, siempre y cuando se respete el crédito de la persona autora y de A dónde van los desaparecidos (@DesaparecerEnMx).

César Martínez es periodista especializado en derechos humanos, temas de seguridad y migración. Por más de una década trabajó en la prensa escrita. Actualmente combina su labor de coordinador y editor con la investigación periodística. 

Es periodista e investigador. Licenciado en Relaciones Internacionales y maestro en Cooperación Internacional para el Desarrollo. Actualmente es reportero del equipo de investigación periodística en A dónde van los desaparecidos. 

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