A donde van los desaparecidos

‘Queremos mostrar nuestro descontento’, protestan familiares de desaparecidos

Analy Nuño, Aranzazú Ayala y Marcos Nucamendi
junio 11, 2026
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Desde Jalisco y Puebla, colectivos de búsqueda viajaron a la Ciudad de México para visibilizar la crisis de desapariciones en el marco del Mundial de Fútbol. Adelantan que se manifestarán de forma pacífica y que su principal objetivo es ser escuchados. Hoy, día de la inauguración, realizarán actividades en diversos puntos de la capital

Por Analy Nuño, Aranzazú Ayala y Marcos Nucamendi para A dónde van los desaparecidos

Son las 5:40 horas del 10 de junio. De un Uber desciende la familia Águila Corona; cuatro de sus integrantes cargan cobijas y un par de maletas pequeñas. La señora Teresa lleva una mochila rosa de la que no se separa. A este punto del Parque Rojo de Guadalajara han llegado más de 90 familiares de personas desaparecidas para abordar los tres autobuses en los que viajarán a la Ciudad de México para manifestarse en el marco del Mundial de Fútbol. 

Su objetivo es claro: “Mostrar nuestro descontento porque nos tienen abandonados. No hay gobierno municipal, estatal o federal que nos escuche y apoye; por el contrario, no quieren que nos vean”, afirma Héctor Águila, padre de Héctor Adrián, desaparecido a los 27 años en Tlaquepaque, el 21 de julio de 2023.

Una semana antes, la familia mandó imprimir un centenar de calcomanías tamaño carta con la imagen de Héctor Adrián vestido con una playera de la selección mexicana y las leyendas “desaparecido” y “missing”. Estas estampas, similares a las del álbum Panini, que reúne a los jugadores que participan en el Mundial, son las que guarda Teresa en su mochila rosa. Son también las que planea pegar en las calles de la Ciudad de México con la esperanza de que los aficionados nacionales y extranjeros vean la cara de su hijo, lo reconozcan y puedan dar información sobre su paradero.

“¿Quién tiene los carteles?, ¿ya los subieron?”, grita un familiar. “¿Y las lonas?”, pregunta otro. La parte más importante de su equipaje son las playeras, calcomanías, lonas, carteles y fichas de búsqueda con el rostro de sus seres queridos desaparecidos, y los paquetes de cinta gruesa adhesiva transparente, que conforman la materia prima con la que buscan visibilizar la crisis de desapariciones en México, que suma más de 134,000 víctimas.

Los familiares suben a los autobuses, cada uno decide en cuál viajará. “Vámonos”, gritan varios casi al mismo tiempo cuando empieza a amanecer. Algunos ya compraron su café o galletas para “aguantar y calmar el hambre” durante las siete horas de viaje. 

Son las 6:20 de la mañana, el día amaneció nublado y hace frío, los camiones avanzan en caravana. Casi todos los familiares intentan dormir. A las tres horas de camino, algunos despiertan. Se escuchan cuchicheos.

“¿Ya sabemos dónde vamos a dormir?”, pregunta Blanca Estela Valencia Valle, del colectivo Entre Cielo y Tierra Oficial, esposa de Raudel Sandoval Barrera, desaparecido el 3 de enero de 2020 en Guadalajara.

“Aún no, creo que el lugar que dijeron está abierto. En todo caso, en el camión pasamos la noche”, contesta Héctor, integrante del colectivo Luz de Esperanza, organizador del viaje.

“Pues como Dios nos dé a entender. A eso venimos”, responde Blanca.

Los nervios se apoderan por un momento de Teresa. Agarra la mochila rosa, abre el cierre y verifica que las calcomanías estén dentro de la bolsa. Saca algunas para mostrarlas. “Con mi Héctor Adrián había eso, la pasión por el fútbol. ¿Quién de niño no soñó con llegar a las grandes ligas?”, dice Héctor sobre su hijo, un geólogo que fue desaparecido tras reunirse con sus amigos a jugar Xbox. “Hace cuatro años sí estábamos todos con pasión. Mi hijo casi llenó su álbum, le faltaron muy pocas cartitas. Ahorita lo que queremos es llegar allá [a la Ciudad de México] y alzar la voz para que ahora sí, a la buena de Dios, nos hagan caso y hagan algo”.  

Héctor Águila y Teresa Corona muestran las calcomanías con la imagen de Héctor Adrián, su hijo desaparecido, que pegarán en las calles de la Ciudad de México. (Analy Nuño)

Hacia las once de la mañana, los autobuses hacen una parada. “30 minutos para comer algo e ir al baño”. Descienden las familias, en su mayoría madres buscadoras que durante las dos semanas previas han realizado búsquedas en campo y nocturnas bajo la lluvia y localizado diversos cuerpos.  

Los familiares comen huevos, tacos de guisado, galletas o fruta, y aprovechan el tiempo para estirarse un poco. Vuelven a subir. Otra vez el convoy avanza. 

“Queremos que vean lo que vivimos”

Desde Puebla, un grupo de 14 familiares del colectivo Voz de los Desaparecidos se suma también a las manifestaciones pacíficas en la Ciudad de México. Desde el lunes, aprovecharon la coyuntura del Mundial y el partido amistoso Perú-España, realizado en la capital poblana, para manifestarse y pegar fichas de búsqueda. 

Empezaron a las tres de la tarde a pegar cédulas y, al llegar al Estadio Cuauhtémoc, casi una hora después, les cerraron el paso agentes de la policía estatal antimotines; rápidamente fueron encapsuladas por cerca de 300 elementos de la policía estatal y municipal.

María Luisa Núñez, fundadora del colectivo, dice que interpusieron una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del estado por la actitud represiva de las autoridades. A una de sus compañeras le tiraron los lentes, y a otra le empujaron a su hija. 

Las integrantes del colectivo Voz de los Desaparecidos viajaron ayer desde Puebla para sumarse a las manifestaciones en el marco del Mundial. (Aranzazú Ayala) 

Las integrantes del colectivo se reunieron este miércoles, cerca de las dos de la tarde, en un punto cercano a la fiscalía local para salir en una camioneta rumbo a la Ciudad de México. Conversan diciendo que algunas más querían llegar, pero no pudieron. Quizá podrían haber sido más, haber viajado en camión, pero lo que importa, afirman, es que estarán presentes. 

Como otras familias que se han movilizado, llevan imágenes de la selección mexicana, pero intervenidas con fotos de sus seres queridos, y grandes pancartas, para que se vean desde lejos las imágenes. 

Al iniciar el viaje, platican de lo ocurrido el lunes, y se preguntan qué pasará durante las protestas en la capital. Si será lo mismo, si lo de Puebla fue un preámbulo para lo que se espera los siguientes días. 

“Mis hijos saben que, si me pasa algo…. pues total, que para morir nací”, dice María Luisa, mientras bromean. 

No hay momentos solemnes durante las tres horas de trayecto; entre risas y chistes, las familias de Puebla se preparan para marchar. 

“No estamos en contra del Mundial, ni del fútbol. Queremos que vean lo que pasa, lo que vivimos”. A varias de ellas, casualmente, la fiscalía estatal las citó para revisar avances en sus carpetas de investigación, justo el día de la inauguración del campeonato, como una forma de evitar que fueran a manifestarse. 

Aun así, pidieron permiso en sus trabajos y movieron días de descanso para poder viajar a la capital. La última parte del trayecto, ya en la Ciudad de México, empiezan a componer una canción, con una melodía de los Tigres del Norte y con letra de protesta. 

“Queremos que en México se sepa que en Puebla también hay desaparecidos”.

Héctor Flores y Liliana Meza, líderes del Colectivo Luz de Esperanza de Jalisco, formaron parte del contingente que viajó a la Ciudad de México. (Foto: Yohan Rodríguez)

Mostrar la realidad

Han pasado casi 12 horas desde que los tres autobuses salieron de Guadalajara; el tráfico de la Ciudad de México alargó el viaje. Las familias arriban al Deportivo del Sindicato de los Electricistas, sobre Calzada del Hueso. Dormirán en el auditorio, sobre cobijas o sleeping bag.

Héctor Flores, líder y fundador del Colectivo Luz de Esperanza, resalta la importancia de estar presente en las actividades y movilizarse para visibilizar la crisis de desapariciones. “Es una oportunidad única que nos haya tocado en estos tiempos el Mundial de Fútbol para hacer visible la crisis en medio de la falta de conciencia y de aceptación de que existe. Queremos mostrar la realidad a la comunidad internacional, los delitos de lesa humanidad, y presionar de alguna manera al gobierno para que acepte la ayuda internacional”.

Tienen 15 minutos. Deben pasar al baño, ponerse las playeras con la imagen de su familiar, y tomar sus lonas y una veladora. 

“Me siento frustrado por la ausencia de mi hijo, que su pasión era el fútbol, y hoy nos sentimos incompletos. Aquí estamos mi familia, venimos mis hijos, mis esposa, estamos aquí para que nos escuchen. No venimos a causar destrozos o ser agresivos, nos vamos a manifestar pacíficamente, solo queremos que busquen a nuestros hijos, a nuestros familiares”, dice Héctor Águila.

Es hora de salir. Caminan dos kilómetros para encontrarse con otras decenas de familias buscadoras que llegaron a la ciudad desde distintos estados también para manifestarse. Las velas se prenden, la velada rumbo al Estadio Banorte inicia.

Suspenden mitin por Ayotzinapa 

En la Ciudad de México, frente al Antimonumento +43 en Paseo de la Reforma, familiares de los normalistas de Ayotzinapa denunciaron ayer que, por supuestos motivos de “seguridad nacional”, las autoridades detuvieron el lunes 17 autobuses en los que viajaban padres y madres de los estudiantes desaparecidos, y normalistas procedentes de Guerrero y Chiapas. 

El contingente fue retenido a la altura de la caseta de Tlalpan, sobre la autopista México-Cuernavaca, después de que elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina hallaron 59 artefactos explosivos de fabricación casera en uno de los autobuses. Tras finalizar el operativo, se permitió el paso de los vehículos.

Familiares y estudiantes viajaban para participar en un mitin de protesta convocado ayer a las 11:00 horas en el Hemiciclo a Juárez, que finalmente fue suspendido. 

“Estábamos esperando a los estudiantes desde la mañana para hacer una pequeña actividad pacíficamente, no como el gobierno lo pinta”, dijo María de Jesús Tlatempa Bello, madre de José Eduardo Bartolo Tlatempa. 

Mario González, padre de César Manuel González Hernández, explicó que las autoridades habían revisado el camión una primera vez “y no habían encontrado nada”. De eso fueron testigos los padres, insistió. Fue hasta la segunda ocasión que hallaron los artefactos. 

“Resulta que recibieron una llamada anónima de que los muchachos traían cosas de esas y no es cierto”, dijo. “Se demostró que alguien infiltrado del mismo gobierno los traía”, aseguró Tlatempa Bello.


María de Jesús Tlatempa Bello, madre de José Eduardo Bartolo Tlatempa, asegura que “nos faltan 43 y más”, y la búsqueda continúa. (Marcos Nucamendi)

Para Melitón Ortega, vocero de las familias y tío de Mauricio Ortega Valerio, es clara la intención de impedir que los normalistas se unan a las actividades de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes mantienen un plantón indefinido en el Centro Histórico de la capital y exigen al gobierno federal la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007.

“El gobierno nos trata como delincuentes y nosotros lo que buscamos es seguir diciendo que nos faltan 43 y miles más, que no podemos dejar esta lucha y que no podemos permitir que el caso permanezca en la impunidad”, señaló Tlatempa Bello, quien explicó que las exigencias centrales de las familias siguen siendo el regreso del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) a México, la entrega de los 800 folios del Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CRFI) con sede en Iguala, y la extradición de Tomás Zerón de Lucio, extitular de la Agencia de Investigación Criminal, señalado por alteración de pruebas y obtener confesiones bajo tortura.

“No vivimos en un pueblo mágico donde estén inaugurando un Mundial”, dijo finalmente en alusión a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien en la conferencia matutina del martes descartó que exista “un descontento social”, sino que se trata de grupos que no están de acuerdo con las medidas implementadas por su administración.

“No se puede tapar con un dedo lo que está sucediendo en nuestro país y eso es lo que ella está haciendo”, lamentó Hilda Hernández Rivera, madre de César Manuel.

Se prevé que este jueves, día de la inauguración del Mundial, continúen las movilizaciones, pega de fichas de búsqueda y cascaritas en distintos puntos de la capital, como el Estadio Banorte y el Zócalo. 

**Foto de portada: Más de 90 familiares de personas desaparecidas viajaron desde Guadalajara en tres autobuses para visibilizar en la capital del país la crisis de desapariciones. (Johan Rodríguez)

adondevanlosdesaparecidos.org es un sitio de investigación y memoria sobre las lógicas de la desaparición en México. Este material puede ser libremente reproducido, siempre y cuando se respete el crédito de la persona autora y de A dónde van los desaparecidos (@DesaparecerEnMx).

Es periodista e investigador. Licenciado en Relaciones Internacionales y maestro en Cooperación Internacional para el Desarrollo. Actualmente es reportero del equipo de investigación periodística en A dónde van los desaparecidos. 

Es una periodista independiente y fixer, egresada de la Licenciatura en Periodismo de la Universidad de Guadalajara. Actualmente forma parte del equipo de investigación periodística del proyecto A dónde van los desaparecidos. 

Es licenciada en literatura, periodista especializada en la cobertura de temas de Derechos Humanos, movimientos sociales, defensa del territorio y violencia de género. Actualmente es reportera del equipo de investigación periodística de www.adóndevanlosdesaparecidos.org en donde también es encargada del área de capacitaciones de La Red de Periodistas Especializadxs en Cobertura de Desaparición de Personas.

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